Teletrabajo ¿por dónde empezar?

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La iluminación de nuestros hogares difiere a la que tenemos en las oficinas. La mesa y las sillas del comedor han sido diseñadas para estar cómodos un par de horas, pero cuando tenemos que pasar 8 o más trabajando ya no resultan tan cómodas. Este par de detalles que pueden parecer poco significantes acaban agotando al colaborador e impactando la productividad y los resultados.

Desmonten gradualmente o no la cuarentena, la pandemia ha demostrado que el teletrabajo (TLT) es un método que puede ser utilizado como una alternativa real y tiene una serie de posibilidades que ayudan a que las empresas continúen produciendo desde la distancia a pesar de crisis, tal y como lo visualizó en la década de los 70 el físico Jack Nilles considerado el padre del teletrabajo.

Teletrabajo

Nilles comenzó con una simple, pero no sencilla pregunta ¿y si en lugar de llevar al trabajador al trabajo, lo hacemos al revés? Han pasado prácticamente 50 años y el resto todavía no es historia, pero después de esta pandemia lo será porque el TLT será utilizado como una forma más que permitirá lograr resultados con diferentes medios. Ahora bien, ¿por dónde empezar?

1.- Por sensibilizar. De hecho estamos más sensibles con el método que en décadas anteriores.

2.- Diagnosticar. ¿Dónde estamos? y ¿Con qué contamos? Necesitamos levantar una serie de informaciones relevantes sobre los desafíos y los riesgos que implica aplicar el método en la organización.

3.- Diseñar y planificar. Definir y argumentar todos los elementos del proyecto que permitirán articular la implantación del método en la empresa, tales como:

  • Objetivos del proyecto:
    • Equilibrio y conciliación laboral.
    • Minimizar u optimizar costos y/o espacios.
  • Hitos del proyecto, es decir los acontecimientos significativos que marcaran los momentos importantes en el desarrollo del proyecto.  
  • Hoja de ruta. Nos permite establecer una secuencia detallada de pasos, que luego se irán ajustando según las necesidades del proyecto.
  • Indicadores tanto a nivel de consecución, como de resultados.
  • Requisitos técnicos y estructurales.
  • Plan de inducción y entrenamiento.

4.- Prototipar.

  • Poner en práctica en un entorno controlado el proyecto, para evaluar si se están cumplimiendo con los objetivos del mismo y si los indicadores establecidos son los adecuados.

5.- Ajustar y formalizar. Se realizan los ajustes y/o las validaciones al proyecto a que diera lugar.

Mantener la sustentabilidad de la empresa en un clima de armonía, propicio para la productividad y el logro, pasará por incorporar este tipo de metodologías de trabajo en nuestras organizaciones.

Odalis Rojas | Directora Link Gerencial Consultores

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